‘Party hard’ y al final los atraparon. Natalia Rodríguez Caballero en Proyecto CAIMAN

Sopla al viento y golpea a la sombra de Natalia Rodríguez Caballero es la exposición que durante julio y agosto puede verse en Proyecto CAIMAN (Guadalajara), con curaduría del movidísimo Marco Valtierra. El título es una referencia a fuerzas invisibles —¿inasibles?— que “se ven afectadas a sí mismas, impulsadas por un desvanecimiento estético.” Soplar el propio aliento en medio de la ventisca, aprehender la sombra, cualquier sombra; son afanes que parecen inútiles e ideáticas, ociosas para quien se precia de tener los cabales bien ubicados. Pero desde la narrativa interior del delirio y la locura, se antojan como labores totalmente posibles. Vamos por ellas.

Me gusta cuando las instalaciones tienen guiños museográficos, como las banderillas acojinadas que marcan el cambio de color en el guardapolvos rosa, hacia el amarillo. El contraste con los globos, prematuramente avejentados, y el concreto del suelo dan un aspecto sucio, con cierto descuido. Pero el aire se respira claro y sin los aromas típicos de las juergas —sudores, telas olorosas y salpicaduras de comida—. Por eso resulta intrigante esta instalación, ya reconocidos todos sus componentes, y eso no se logra en una ojeadaalter ego de la panorámica— sino en la noción de recorrido que parece que no, pero sí tiene secuencia narrativa.

Los papeles coloreados de los acrílicos dialogan lo mismo con las gráficas informativas de clínicas y farmacias —como se propuso la galería hacerlo— que con la (también medieval) organización del espacio a partir de episodios en imagen fija, propiedad de los templos católicos, cada uno con su propia dotación de escenas de la Pasión cristiana. 

Escena primera
Última escena

Caminando por la exposición, parando frente a cada imagen, me sentí leyendo una fábula de arlequines que anduvieron de party hard y al final los atraparon, después de lo mas intenso de la fiesta. Lo que sugiere la artista es que en la pachanga hubo —¿realmente los hubo?— cristal, medicamentos y polvos varios, hubo pasos por el río, persecuciones, tropiezos y provocaciones en medio de tonterías y dislates, ideas descabelladas. Acciones estúpidas por divertidas y osadas, porque se puede. También hubo quien perdió unos cascabeles del atuendo.

La locura —¿la necedad?— puede ser fascinante si la alucinación está bonis, desde la perspectiva que logra mantener a raya la condición de sufrimiento que existe en toda condición psíquica alterada; y hasta suelen romantizarse la vida y muerte de artistas que batallan con ello hasta claudicar (Van Gogh, Modigliani, Virginia Woolf, Enrique Guzmán, Martha Pacheco). Desde afuera, desde el punto de vista ajeno, toda alucinación se experimenta con extrañeza, suele tratarse con temor cuando irrumpe en algún espacio donde hay gente. 

Esta instalación, al entrar en sala, puede resultar chocante a muchos criterios por no estar operando en el registro de una idea de ‘obra’ ajustada a los estándares del placer, del gozo por los objetos ‘bien hechos’. Un ojo entrenado para evaluar calidad pictórica rápidamente desestimará las piezas en muro como algo meritorio. Qué va, son mejores, más logradas, las pinturas al acrílico que Natalia hizo antes, y con el mismo motivo.

Esta obra montada en Proyecto CAIMAN responde más a modalidades que se practican en el arte contemporáneo desde los Young British Artists —solo por dar un ejemplo—. Dos casos tuve en mi memoria durante la estancia en la galería: la cama (Mi cama, 1998-99) de Tracey Emin y los gabinetes de medicamentos (Bodies, 1989) de Damien Hirst. Incluso la instalación Adam and Eve under the table (2005) de este último. 

Natalia, en obras anteriores, ha trabajado con la representación de cajas de medicamentos inexistentes. A diferencia de Hirst, que ensambló sus gabinetes con vitrinas y empaques reales de medicinas, ella produce las imágenes a partir del modelado 3D con render foto-realista. En esta exposición ha utilizado cajas y botes de pastillas reales, pero para dar un arreglo que indica el uso de ‘pastas’ durante el banquete. Son un índice dentro de todo el conjunto, su presencia tiene un propósito narrativo.

En este sentido, opino distinto a Marco cuando escribe en la hoja de sala que si bien “este conjunto de obras se piensa como una gran instalación, no hay que perder de vista la singularidad y potencia de sus partes.” Mi impresión es que las partes, por sí solas, son menos potentes que el conjunto que construyen. Las sillas, los globos, los cristales, la mesa quirúrgica que sostiene uno de los banderines, los pomitos con polvo y la vela que se ha consumido en la pared manchando la superficie con hollín. Todo está supeditado al relato establecido en el polivalente espacio de la galería. Considerar por separado implica disminuir la sustancia de todos estos gestos.

A diferencia de la cama de Tracey Emin, que pretendía trasladar una circunstancia de la vida real de la artista a un espacio público (operación discursiva que requería asumir que las sábanas desarregladas, restos de cigarrillos y condones usados eran parte de su intimidad y no un montaje deliberado), Rodríguez Caballero no elude la condición de fabricación aquí. Siempre queda claro que esta es una invención que proviene de las reflexiones sobre el delirio, la alucinación medicamentosa, el sistema de salud; articulando un imaginario medieval con el mobiliario clínico. Todo resulta en una atmósfera desencajada y sospechosa que motiva a preguntar: ¿qué acaba de pasar?

A punto de empezar a escribir más sobre la relación entre intervención psiquiátrica y producción artística —sobre las obras que se producen bajo el efecto de lo que la Clínica llama patologías, o de las que vienen después de un internamiento— declaro que ya es una digresión demasiado amplia. Recomiendo mejor apersonarse en la colonia Ladrón de Guevara (GDL) y pasar un rato en Proyecto CAIMAN.


Sopla al viento y golpea a la sombra de Natalia Rodriguez Caballero, curaduría por Marco Valtierra.

Proyecto CAIMAN. Pablo Villaseñor # 111, Colonia Ladrón de Guevara C.P. 44600. Guadalajara, Jalisco. México.

Lunes a viernes de 9:00 a 13:00 y por las tardes con cita por DM Instagram (@proyecto_caiman)

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