[entrevista]

Esta entrevista se realizó en el año 2019 como parte de la investigación Abstracción. Conceptos y trayectorias hacia el arte contemporáneo en Michoacán, de Juan Carlos Jiménez Abarca. Proyecto apoyado por PECDA 2018-19. Foto: JCJA.


Juan Carlos Jiménez: ¿Cómo representar una geografía a través de objetos?

Roxana Cervantes: Primero tendría que decir que no fue la intención inicial hacer una representación geográfica de alguna manera tan directa como lo mencionas. Después me di cuenta que había resultado un poco así. En aquel momento estaba haciendo la investigación para la maestría, experimentando con estas arcillas, con estas tierras. La obra en realidad tenía un aspecto mucho más personal porque pretendía rememorar mi infancia en el Valle de Apatzingán, y era como tomar estos elementos de mis recuerdos. 

Yo creo que siempre existe la posibilidad de hacer esta relación de manera geográfica a través de los objetos. En este proceso lo fui obteniendo, con algunos detalles de mis recuerdos que plasmé en cada pieza. Las visitas guiadas en el UNAM Centro Cultural Morelia fueron bien interesantes en el sentido de que la exposición cerró un ciclo. Hubo esta retroalimentación del espectador con la obra, con el creador, y fue muy interesante ver que el público sí veía un bosque, pero cuando hubo gente o miradas de personas que también eran del Valle, sí había esta conexión, sí se lograron transmitir sensaciones de elementos del Valle. Entonces: no era la intención inicial pero fue muy interesante este proceso.

JCJ: Influencia de la Tierra Caliente, que perpetuó este contexto en la persona y obra de Roxana. La zona cultural de Tierra Caliente como espacio único y transfronterizo que ocasiona la adaptación a su entorno.

RC: Ahora que lo mencionas, hubo un momento en que yo platiqué del proyecto con alguien, y le dije “voy a hablar de mis recuerdos del Valle.” Fue muy triste para mí porque el comentario que recibí fue: “toda la obra va estar pintada de rojo ¿o qué vas a decir?” Fue muy triste porque tenemos esa información sobre la Tierra Caliente que, por un lado, sí es real. Hay muchos conflictos, pero yo decía “bueno, es que el Valle no es solo eso, hay mucho más.” Hay cultura, hay un Patrimonio Cultural muy importante y ambiental. Entonces hay muchas cosas. Aquella exposición trataba de decir que el Valle es más, son más cosas.

JCJ: ¿Hay abstracción en estas obras pertenecientes a Los colores de tierra caliente? ¿O hay otras maneras de nombrarlas en esta contemporaneidad formal?

RC: En ocasiones me cuesta mucho esa parte de cómo etiquetar mi trabajo. Pero yo pienso que sí, mi trabajo va más hacia lo abstracto, pero siempre hay elementos que te jalan un poquito. Creo que tiene que ver más con mi trabajo personal de la búsqueda de generar sensaciones, de generar sentimientos, que te pueden decir muchas cosas.

JCJ: Límite entre lo abstracto y lo concreto. Relación de sus piezas con estas características ambivalentes sobre su materialidad y por otro lado su sentido intrínseco. Imagen-Objeto.

RC: De hecho sabes que yo cuando lo revisaba, empecé a ver la obra que tengo ahora sobre la mesa, y me dije: “es como un poquito lo mismo, son formas abstractas pero tienen un elemento que te jala, que te evoca, que te lleva a algo muy concreto.” Entonces creo que de alguna manera estoy en ese límite del que tú hablas.

JCJ: [redactar]

RC: Considero que nunca busco hacer representaciones literales, como lo concreto, sino que me voy más hacia la forma. Pero sin representar la realidad de una manera literal (mimética-imitación). Creo que nunca ha sido esa la intención.

JCJ: [redactar]

RC: No puedo evitar regresar a mi formación, a mi infancia, esa infancia del Valle. Los temas de la tierra, las texturas… Creo que es algo con lo que me gusta mucho trabajar, las texturas y la forma de una manera muy general. Si hago un recuento, creo que en todo lo que hecho –tanto en la joyería como ahora en la escultura– [completar]

JCJ: Hay ciertas decisiones que tú personalmente tomas desde que te avocas a la producción de joyería o de escultura, etc. Cómo trabajas tú con tus alumnas y alumnos estas aproximación a las ideas para representarlas en la cerámica o en escultura, es decir, las decisiones que cada quien toma respecto a la figuración y abstracción son personales, entonces cómo tú fomentas, o facilitas, o eventualmente cuestionas estos procesos creativos para que cada quien tome su decisión.

RC: Los talleres que imparto en la Universidad son talleres donde ya el alumno pasó por un proceso. No son los chicos de nuevo ingreso los que llegan conmigo. Cuando llegan al taller ya pasaron del tercer o del cuarto semestre. Es decir, ya adquirieron bases metodológicas, de conceptos. De alguna manera llegan más fortalecidos en este sentido, se trata más bien de guiarles un poco. Tienes toda la razón cuando digo que el trabajo es de ellos, las propuestas son de ellos. Sí hay mucha libertad para que exploren lo que eligen decir. Sí hay ejercicios porque finalmente va mucho más enfocado al conocimiento del material, de la técnica. Entonces, yo me enfoco mucho en esa parte, sin dejar de darles apoyo y guiar para ayudar a fortalecer sus ideas, sus proyectos.

JCJ: En tu opinión y experiencia docente, ¿en qué área ocurre el reto principal de estos jóvenes durante su formación como artistas? ¿Tiene que ver con el desarrollo de un trabajo intelectual que han hecho o que tu ves que esta pendiente a que lo hagan, estimularlos? ¿O tiene que ver con sensibilizarles o generarles un camino hacia el autoconocimiento y que ahí encuentren como las inquietudes que les puedan guiar en un trabajo artístico? ¿En el manejo de las técnicas artísticas, o sea como algo más bien de forma técnica con los materiales: el fuego, el trabajo manual o algo parecido que se mantenga en un trabajo técnico? ¿O en el conocimiento de la historia del arte que es bastante trabajo de lectura, de reflexión? O sea ¿en qué consiste, en tu experiencia con estos jóvenes en la universidad, el reto principal o es una reunión de todo?

RC: Yo creo que son todos. Es decir, en alguna medida lo son todos y tiene que ver también mucho. Pero no podría generalizar pues hay a quienes les cuesta más trabajo ciertas cosas, como enfrentarse al material; o hay quienes traen, digamos, más este bagaje o esta inquietud por la lectura, entonces a ellos les cuesta menos trabajo abordar la obra desde una aproximación conceptual. Pero creo que sí, como que es el rollo a enfrentarse a qué decir y cómo lo van a decir. Así que sí creo que es la parte conceptual. 

A esta lista agregaría algo más: el reto de enfrentarse a un oficio que demanda mucho esfuerzo físico, refiriéndome a esfuerzo de trabajo. Digo, los chavos están acostumbrados a los resultados inmediatos, y la cerámica no tiene nada de inmediato, es un proceso muy largo, de mucha demanda. Yo diría que esas dos cosas son a lo que enfrentan más dificultad: el discurso de la obra, la parte conceptual; y en cerámica, concretamente enfrentarse a un material que les demanda mucho, mucho esfuerzo.

JCJ: ¿Cómo conectas tu propio proceso creativo con el trabajo creativo de quienes tienes como estudiantes? ¿Cual ha sido un factor, no sé, si identificas alguno que sea predominante, alguno que sea como esta conversación más urgente con tus alumnos?, no, osea porque siempre hay, podríamos llamarle brecha generacional, pero también yo creo es una brecha de intereses, es decir, hay quienes quieren el trabajo rápido y tu les dices: ‘tienes que tener paciencia’. O hay quienes esperen que un trabajo de escultura tiene que ser inteligente, y tu le dices: ‘no, esperate, siente’. O hay quienes dicen: ‘yo quiero representar el dolor o la alegría’, y tu dices ‘espérate, limita tus sensaciones, piensalo un poco más’. En ese sentido, cómo generas tu o cómo te parece a ti que es mas necesario un equilibrio entre los intereses que has tenido en tus alumnos como para generar una dinámica de clase que resulte para todos. 

RC: Cuando digo de que los chavos están acostumbrados a lo inmediato, o sea, es teniendo claridad acerca de los procesos que les ha tocado vivir y yo no viví. Este rollo de lo digital, de que hasta la misma fotografía ya no tiene nada que ver con la de hace unos años ¿no? Todo, todos… estas herramientas digitales que les dan la capacidad de obtener cosas muy inmediatas contra un oficio que demanda mucha –pues sí, lo dices bien– mucha paciencia, mucha atención… Siempre hay la idea de que vamos a trabajar. Les insisto mucho que es como apasionarse. A veces pienso que en realidad no es que yo les pueda enseñar mucho, en un sentido de que a lo mejor no sé mucho, y a ellos les va a tocar investigar o experimentar en función de lo que les interesa. La cerámica es así, como un universo inacabable de técnicas y procesos. Donde más insisto es en el sentido de apasionarse con lo que están haciendo, que lo disfruten y que pongan toda la pasión por hacer el trabajo. Y creo que cuando lo hacen así, cuando entienden esa parte, las cosas fluyen. 

JCJ: Regresar a tu propio proceso formativo. De manera retrospectiva has tenido una maestría en Universidad de Guanajuato, la licenciatura a través de la Universidad de Guadalajara. Siguiendo ese camino en retrospectiva, ¿cómo va tu camino como artista en formación?, es decir como joven primero y artista madura después, ¿cómo retomas tu, en una historia breve, tu propia formación como artistas en la orfebrería, en la escultura y ahora en la docencia? Primero tratando como de responder a tu propios intereses y después, eventualmente y por una circunstancia como me lo decías antes de la entrevista, aceptar la invitación para formar a otros. ¿Cómo contaría tú, de manera breve, esa historia? 

RC: Mi primera formación fue en Diseño Gráfico como carrera técnica. Comencé a trabajar desde que estaba estudiando la carrera de diseño, y al poco tiempo formamos un grupo con otras dos personas, una sociedad para un taller de diseño, que no sé si tengas referencia del TPG (Taller de Producción Gráfica) con Carlos Villaseñor y Laura de la Vega. Tuvimos este taller enfocado más al diseño gráfico, pero enfocado más al […] Trabajamos mucho con universidades (la Universidad Michoacana), con centros culturales, hacíamos difusión sobre ciencia o cultura, imagen corporativa de eventos de difusión… era lo que hacíamos. Después, con la inquietud de hacer otras cosas –porque la demanda y el trabajo era súper pesado y yo necesitaba tener espacio donde pudiera respirar– empecé a tomar un taller de orfebrería. Me enganché, me encantó. 

JCJ: ¿Dónde fue?

RC: En el Seguro Social. Daban unos talleres como de oficios y tenían uno de orfebrería. Era lo más lejos que me podía… ya que no podía desatender las actividades del taller, del TPG. Pasaba todo el día en el TPG, que después tuve que dejar, porque no había manera de continuar. El TPG daba muchísimo trabajo, cosa que era muy buena. Todo el día estaba en TPG, y a la noche llegaba y me ponía a hacer joyería, hasta que llegó un momento donde ya no alcancé, ya no di para tanto. Tomé la decisión de suspender –yo pensaba que temporalmente lo del diseño– y me terminé involucrando de manera muy interesante porque lo disfrutaba mucho –bueno lo sigo disfrutando– el hacer joyería. 

Eso me llevó a ir cambiando de formato, o sea, ya no quedarme en el tamaño de una pieza de joyería. Y empecé a cambiar a formatos un poquito más grandes y luego surgió este asunto de la nivelación y tuve la oportunidad de hacer la licenciatura en la Universidad de Guanajuato en Artes Visuales. Y bueno, ha sido un camino muy rico porque ha sido muy variado ¿no? Luego este asunto de formar parte del cuerpo académico de la UNAM –cosa de la que me siento súper orgullosa y súper comprometida–. Es un gran compromiso y siempre he creído que la enseñanza es algo que hay que tomar con mucha seriedad. Y bueno, ahora estoy ahí, dando mi mejor esfuerzo, y yo espero que se logren cosas. 

JCJ: ¿Te parece de alguna forma simbólica que hayas empezado en el diseño y después hayas dirigido tus intereses a las artes plásticas, y después hayas terminando en un sitio que reúne Arte y Diseño? Porque además, narrativamente funciona muy bien, no. 

RC: Sí, sí. Por eso te digo, ha sido un camino que yo encuentro bastante interesante. Tú hace un momento preguntabas si yo lo había buscado. Pues no, en realidad no, las circunstancias se han ido generando y las he disfrutado en cada momento, las estoy disfrutando. Entonces, creo que es un proceso ahí, pues no sé, por lo menos rico de experiencia.

JCJ: Ahora, cuando hablamos de cerámica y orfebrería, que son como dos medios bastantes cercanos, ¿qué tradiciones cerámicas u orfebres reconoces tú en Michoacán?

RC: Michoacán tiene una gran tradición cerámica. O sea, con técnicas muy variadas. Yo podría decir que es de los estados con una mayor tradición o una mayor, sí, variedad, en técnicas cerámicas. Y te puedo hablar de las cosas que a mí me impactaron muchísimo antes de que siquiera pensara que yo iba a hacer cerámica. Eran las cocuchas ¿no? Las cocuchas –que se hacen en Cocucho– son de las cosas que recuerdo con más cariño porque fue justo de un proyecto del TPG que hicimos con una beca del FONCA, hicimos carteles serigráficos pero sobre el trabajo de muchos artesanos. No necesariamente artesanos, gente que estuviera haciendo labores interesantes en todo el estado, fue un proyecto bien bonito. Recuerdo haber ido a ver estas cocuchas impresionantes, los comales de Zipiajo ¿no? Que son unas piezas que me siguen pareciendo bellísimas. 

Tenemos referencia de lo más representativo, que tal vez pueda ser lo de Capula, estas piezas con los puntitos, los esmaltes. O lo de San José de Gracia, que a mí me encantan esas piñas esmaltadas. No sé… ¡Tzintzuntzan! O sea, hay un montón de tradiciones en todo el estado. Luego cosas bien locas y súper interesantes como lo de Ocumicho, los diablos.

JCJ: Las gallinas con sexo, etc.

RC: ¡Es genial! Pero tal vez tenemos estas referencias de lo que sobresale más ¿no? Insisto: podría ser Capula, que encuentras esta alfarería en todo el país. Pero lo que te digo de los comales de Zipiajo,o estas ollas todas manchadas, muy primitivas, de quemas que se dan hacia la costa. 

Hay un mundo maravilloso cerámico en el estado, y a mí me llamaba mucho la atención –cuando empecé a hacer cerámica– que no hay… como que volteas a ver lugares como Xalapa, que por circunstancias generó como un boom de la cerámica contemporánea y yo decía “¿por qué nosotros no tenemos eso acá?” 

Sin embargo ya hay mucha gente que está haciendo propuestas desde la cerámica contemporánea. Yo creo que esto mismo de la ENES de la UNAM (en Morelia) va a generar –o yo le apuesto a que se generen– muchos cambios al respecto. 

JCJ: Ahora respecto a tradiciones contemporáneas de cerámica, ¿tú reconoces algún horizonte de autores o comunidades que pudieras compartir?, o sea es decir, más allá de un horizonte tradicional relacionado con comunidades específicas, no: Capula, Zipiajo, Ocumicho. ¿Reconoces algún horizonte cerámico de producción de escultura relacionado con cerámica en Michoacán?

RC: Pienso que está en proceso. Mira, artistas que están enfocados o están enfocando también su obra hacia la cerámica: Marco López Prado, Florentino Ibarra, Carmen Jacobo. O sea, yo creo que sí está habiendo un movimiento –o yo esperaría que se van a generar cosas muy interesantes–. Por ejemplo, ya tengo ex-alumnos que están muy clavados en el rollo de producir objetos contemporáneos desde la cerámica.

JCJ: No quisiera saltarme la referencia al taller de Alfredo Zalce, ¿en tú opinión y en tú experiencia qué rescatas que ocurrió en el taller de Alfredo Zalce? Porque hubo un tiempo que estuvo activo, el mismo produjo obra, hay gente que reconoce: ‘ah la cerámica de mara’, especto a vajillas o tazas de una producción, de un aspecto, de una figuración, de una materialidad muy, muy reconocible a primer momento, pero de ahí ¿qué surgió o de ahí qué consecuencias hay de ese taller de Alfredo Zalce? ¿cómo es tu opinión respecto a eso?

RC: Qué bien que lo mencionas. Ciertamente es un punto muy importante en cuanto a cerámica se refiere, en Michoacán. Finalmente es innegable que el maestro Zalce generó ahí una escuela como muy sólida ¿no? Con toda la gente que acudió allí a su taller. Personalmente, en el momento en que estaba el taller de Mara, en ese momento estaba más en este asunto del TPG, completamente involucrada. Entonces no te podría decir. Sé que fue un taller muy importante, pero no, nunca me vinculé directamente. Pero bien podríamos decir que dejó ahí una huella sin lugar a dudas, interesante e importante.

JCJ: ¿Te parece que alguien continua esa huella, hoy día, incluso después ahora que Mara pues ya no está?

RC: Bueno, mira. Alguien a quien también ubico en la cerámica contemporánea, digamos, de esta escuela, estaría olvidando mencionar a Lola Gómez, que en algún momento junto con Marcelino Chávez –espero no equivocarme– tenían su taller y estaban haciendo una producción muy interesante de cerámica utilitaria y también no utilitaria, de muy buena factura. Le perdí un poco la pista a Marcelino, pero Lola continúa haciendo su trabajo cerámico de mucha calidad.

JCJ: Ahora, me gustaría abordar un tema muy especial, sobretodo reciente en función de algo que comentábamos hace poco. Participaste en el grupo de artistas cuya obra fue instalada en el llamado ‘Espacio Escultórico de las Artes’ en el bosque Cuauhtémoc, a un costado del MACAZ, ¿puedes contar algo sobre esta pieza ‘Tornado de fuego’? ¿cómo fue el proceso creativo? ¿cómo fuiste llamada o decidiste participar en una convocatoria? ¿cómo concebiste esa pieza? ¿cómo fue el trabajo de conformarla? Porque además era una pieza, si no tengo mal entendido, en aluminio y que además fue pintada en diferentes colores, recuerdo mucho que el canto de los cortes era de color plateado y el exterior era de color rojo y otros tonos, no.

RC: Fue interesante en el sentido de que yo he venido o venía haciendo mucho más trabajo escultórico en metal, digamos, en mediano formato. También en cerámica, inclusive en madera. Tenía la inquietud (los materiales me apasionan), tenía la intención de trabajar con un material diferente. Había hecho también algo de trabajo con resinas, fibra de vidrio, en esta búsqueda con los materiales. Pero además me interesaba tomar algún objeto o algún material y descontextualizarlo. 

Para este caso en realidad se trataba de PVC. Utilicé PVC de alta densidad –o sea, PVC hidráulico– y fue una pieza que se recortó con router y se termo-deformó con calor. Fue como enfrentarse a algo completamente distinto, que no había hecho, arriesgarme a buscar un material nuevo para mí. Inclusive un objeto industrial, descontextualizado. Pues eso, de ahí surge la obra. 

Esta pieza se preparó para que estuviera en la intemperie. El PVC, como te comento, tiene una alta resistencia. Fue un material sumamente fuerte y se trabajó aplicando promotores (corregir) de adherencia para que recibiera pintura automotiva. Se aplicaron filtros UV… es decir, estaba pensada para que la pieza estuviera a la intemperie y durara tentativamente (en buenas condiciones) 10 años. Sí necesitaría recibir algún mantenimiento pero sí, se trabajó para que fuera una pieza que soportara las inclemencias de estar expuesta en el espacio público.

JCJ: Sin embargo, la inclemencia del tiempo muchas veces ha ignorado las inclemencias de la gente, no.

RC: No estaba preparada contra el vandalismo, no.

JCJ: Exacto, entonces una forma que tenemos para conceptualizar el daño que tienen las piezas en espacio público pues es el vandalismo. Otra forma de verlo tiene que ver con un deterioro natural que involucra lo humano entonces en general en Morelia existe una problemática seria entorno a la escultura al aire libre y su conservación en el espacio público, no. ¿Qué ideas te genera el daño que sufrieron las obras en este ‘Espacio Escultórico de las Artes’? ¿o qué retos tiene en la actualidad la gestión de obra pública artística en espacio público? Porque un aspecto de eso tiene que ver con lo que paso con estas piezas de Nor Kuri que era una escultura en tres piezas que son bronce en bases de concreto, entonces uno puede decir, bueno pues el bronce pues resulta ultimamente un material preciado que unos talleres de soldadura o de, como decir, de herrería dicen: ‘a es bronce, el material es materia prima para mi y me la llevo, y me la llevo’, no. O sea, no importa que sea obra de arte, para mí es materia prima, pero la escultura de Antonio, esta otra pieza que esta en el corredor o la tuya misma que no era propiamente -yo pensaba que era aluminio, y tu misma me dices es PVC de alta densidad-. ¿Qué ideas te atrae el daño que han sufrido?

RC: Me gustaría precisar lo siguiente. A través de la historia, las obras de arte o el patrimonio cultural sufre daños por muchos motivos (de carácter religioso, político, cultural). La misma UNESCO tiene programas que pretenden fortalecer o evitar que sucedan este tipo de casos, de vandalismo en obra pública. Yo creo que es bien complejo, y también creo que hay sociedades que ya nos llevan ventaja en aspectos de civilidad y de respeto hacia el patrimonio. Concretamente el patrimonio cultural. Sucede en todas partes. 

Lamentablemente no creo que estemos hablando de un caso específico de Morelia. Pienso que se tendrían que tomar medidas en todas estas iniciativas de emplazar obras, que sí tendrían que revisar o se tendría que revisar más a fondo “qué sí y que no”… Tú mismo lo acabas de decir ahora: no solo puede estar expuesto el bronce, porque es lo más fuerte, lo más duradero, lo más… digo, ¡también se lo llevan! Entonces (híjoles) es complejo.

JCJ: Sí, porque además el bronce se lo llevan pero las piezas de tu obra se quedaron a un costado de la calzada, no, entonces ¿qué piensas que ocurre en la sociedad que se comporta en el espacio público?, que discrimina entre unas piezas y otras, o que no discrimina entre unas piezas y otras y hay un deterioro de la obra en el espacio público.  

RC: Qué pregunta tan complicada. 

JCJ: Aquí hay como, un poco, prevenir el futuro, no, llama un poco a eso. 

RC: Cuando sucedió esto me entristecí muchísimo, por su puesto. Pensaba: “es que tuvieron que…” Hasta entiendo lo del bronce, entiendo que eso tiene un valor monetario, que bueno… pues te lo llevas. ¡Pero esto! Parecía completamente un acto vandálico porque también se esforzaron… Se esforzaron en destruirla, no era cosa sencilla. 

No sé bien qué pasa. Es lamentable, pueden jugar muchas cosas. Hay mucha, mucha desigualdad social. Es como tener sentimientos acerca de por qué un corredor escultórico ahí, en el Bosque. ¿Y por qué no algo en una colonia que pueda tener mayor importancia? No sé.

JCJ: Además el vandalismo lo tenemos conceptuado en un nivel de facilidad. Vandalizas lo que te es fácil. 

RC: Sí, bueno yo hablo de que se esforzaron, digo pero…

JCJ: No es que por ejemplo, en el caso de la escultura Nor Kuri, que esta por el río, esquina con Isidro Duarte, hay quien me dijo: ‘no, es que se esforzaron porque pues es bronce y lo arrancaron de forma directa’. En el caso de tu piez o en el caso de la de Antonio Luna, este, si hay un esfuerzo porque romper acero o romper desde la base algo, no implica algo fácil, o sea hay un esfuerzo por hacerlo. Entonces, eventualmente habría que interpretar estos ejercicios, no. 

RC: Yo decía: “tal vez hay mucho resentimiento inconformidad con lo que pasa en la sociedad. Tal vez esa sea una chamba más para un sociólogo. Finalmente es chamba de todos nosotros, todos tenemos que construir lo cotidiano, todos juntos.

JCJ: De acuerdo. Finalmente, para cerrar, además de tu práctica docente actualmente, o sea, el taller dentro del taller. ¿Qué otros proyectos realizas en la actualidad?, digo hace poco leí en la pagina de la ENES, que trabajabas algunas piezas para el espacio del jardín botánico del IIES, no. ¿Qué otras cosas realizas en el taller además de tú práctica docente?, que casi, casi como decir ¿qué traes entre las manos?

RC: El taller de la ENES es un taller muy activo, muy muy demandante. Surgen proyectos de pronto como este que mencionas, el Árbol de la Vida, donde se generaron una serie de esculturas que hacen un recuento de las primeras flores en el planeta. Este parque funciona mucho para niños, hay muchas visitas guiadas, entonces les dan recorridos históricos de lo que ha sucedido a lo largo del desarrollo de la vida. 

Ese proyecto habla un poquito de eso, de las primeras flores, de las flores primitivas. Así como está tiene muchas cosas muy interesantes. Hay proyectos que generamos con los chavos dentro de la misma clase… Hace tiempo un grupo de estudiantes generó una escultura para el evento de La Fiesta del Libro y la Rosa, una escultura de dos metros. Entonces siempre hay mucho movimiento, siempre hay muchos proyectos para generar; desde la clase con los estudiantes hasta en vinculación con la Universidad. 

Y bueno, eso respecto a la parte académica. Luego está la parte de la producción personal,  de mi obra. En este momento estoy cursando el Doctorado en Artes y me encuentro en la etapa de haber concluido la investigación –que da continuidad a lo que hice con las arcillas del Valle de Apatzingán–. También va a haber una serie de obras escultóricas en cerámica como resultado de este proyecto.

JCJ: Roxana, muchas gracias. 

RC: No, al contrario, muchas gracias Juan Carlos.