Max Nissenholtz | Plumajes de drama y comedia

Max proviene de un medio creativo de alta exigencia como lo es la producción de escenas para teatro y cinematografía. Su actividad requirió un conocimiento a la vez acumulativo y emergente sobre materiales, colores, iluminación, análisis del espacio y perspectiva, entre muchos otros.

Todas aquellas experiencias alimentan esta serie más reciente en la  que experimenta con el diseño y creación de personajes. Recurre a una narrativa opuesta y complementaria, donde una diversidad de aves muy concreta muestran sus colores y sugieren personalidades, mientras que los cuervos habitan una atmósfera más severa, inclinada a un mayor simbolismo.

Nissenholtz explora dos polos narrativos –la Comedia Romántica y el Drama– con referencias que no son exclusivamente literarias sino también cinematográficas y televisivas. Crea viñetas de una dramaturgia a dos vías que son objeto materia del consumo masivo sobre historias de enredos amorosos y ficciones de corte histórico e ideológico. Varias de estas aves podrían aparecer en una serie que ocurre en un vecindario con piscina, otras pertenecen al género más siniestro de las historias de guerra y lucha contra el fascismo militarizado.

Cada extremo a su manera pertenece al amplio espectro de ese fenómeno ya trans–histórico que es el Romanticismo: la conciencia del mundo está dada por las emociones y las huellas que imprimen las experiencias de la vida, y que oscilan entre la comedia y la tragedia. Hay aquí una lectura del mundo desde la perspectiva teatral que a su vez no esconde la antropomorfización de la naturaleza. Las aves son astutas, bonachonas, distraídas o malvadas según los atributos humanos que depositamos en ellas. Sus plumajes son atuendos expresivos, son lenguaje e historia hechas con color.

Los estudios al grafito que acompañan esta serie no son estrictamente ‘bocetos previos’, su lugar en el proceso creativo fue el de acompañar el trabajo de diseño, edición y re–edición de cada personaje.


Semblanza

Desde muy joven se mudó a la ciudad de Nueva York para cursar un máster en pintura en el Pratt Institute of Fine Arts. Después de graduarse se convirtió en miembro del sindicato United Scenic Artists, Local 829, iniciando una carrera de cuatro décadas como pintor de escenografías para producciones de Broadway y el Metropolitan Opera House, así como para docenas de producciones de cine y televisión en Nueva York.

“Esos años fueron una experiencia profunda y transformadora. Trabajé con algunos de los pintores y diseñadores más hábiles y talentosos del mundo. Mis ideas y técnicas artísticas se expandieron dramáticamente. Ahora estoy jubilado, vivo en Morelia, Michoacán, México, y estoy una vez más dedicado al arte. San Luis, Nueva York y Morelia son ciudades absolutamente diferentes; cada una con historias únicas y su propia identidad cultural. He asimilado y me he adaptado y empapado de la cultura local con gran entusiasmo en cada una de estas ciudades. El arte, la arquitectura, la música, el teatro, la danza, la moda y las artes culinarias están arraigadas en mi percepción y son elementos integrales de la vida cotidiana en México. Estoy rodeado de una cultura viva y vibrante.”


Este texto forma parte de la exposición Oponer. Completar. Desplegar. Obras elementales de tiempo y narración. Con obra de Carmen Jacobo, Florentino Ibarra, Kees Ouwens, Marco Antonio López Prado, Max Nissenholtz y Rose Honor. Curador, Juan Carlos Jiménez Abarca

Centro Cultural Clavijero. Octubre 2023–febrero 2024