Florentino Ibarra | Por una flora humana

Por: Juan Carlos Jiménez Abarca

A lo largo de su trayectoria productiva y docente, en la obra de Florentino Ibarra se manifiesta un gozo elemental por los materiales, sus propiedades y texturas. No recurre a narrativas complejas ni conceptualismos grandilocuentes. Sus piezas permanecen en un estado de cierta ingenuidad que dan potencia a las formas humanas y vegetales a las cuales se dedica, generando hibridaciones fáciles de apreciar, son receptivas y abiertas a la interpretación.

El conjunto cerámico que se presenta reúne una serie de cruces materiales y corporales que vinculan semillas y floras imaginarias con mujeres maíz y autorretratos. Se trata de un escenario de germinación en el que no hay separación identificable entre lo vegetal y lo humano. De cierta forma, actualiza la noción –viva aún en los pueblos originarios– de que el cuerpo es naturaleza a la vez perecedera y trascendental. Se sabe que en las culturas originarias previas a la conquista los procesos agrícolas eran también interpretados en clave corporal, ilustrando numerosos momentos de la vida de las personas y los dioses con los estadios de la milpa, la aparición de los granos del maíz con diferentes grados de maduración. Su cosecha fue asociada a narrativas sacrificiales, recolectar mazorcas en el campo se correspondía con las decapitaciones ceremoniales a las que fueron sometidas numerosas deidades, según se aprecia en antiguos códices y cerámicas.

Puede que las narrativas sacrificiales no pervivan más, pero en la diversidad cultural de pueblos y comunidades de México continúa esta asociación corporal con los procesos agrícolas. En la obra de Florentino Ibarra persisten las referencias a su pueblo y región de origen –Tierra Caliente– así como una visión, a la vez individual y colectiva, que se resiste a diferenciar entre lo cultural y lo natural.


Semblanza

Artista plástico michoacano especializado en técnicas escultóricas y ha dedicado gran parte de su vida a la docencia en la Cátedra de Escultura de la Facultad Popular de Bellas Artes de la UMSNH. En su trabajo se aprecia la devoción que profesa por el arte escultórico, especialmente a la producción de piezas de bronce y cerámica.

Su producción la realiza en medianos y pequeños formatos, donde los temas están estrechamente relacionados con lo lúdico, las tradiciones, al amor, la vida y la muerte y la naturaleza. Ha realizado series y colecciones donde el tema fundamental son los niños y el trabajo lúdico-pedagógico que se puede fomentar a partir de las prácticas artísticas. En su obra también están presentes mediante la representación de edificios y espacios que conforman ciudades, lo que simboliza una exploración del espacio, sus posibilidades, dimensiones y la producción de historias íntimamente ligadas a su vida personal y al tiempo al que le ha tocado vivir.


Este texto forma parte de la exposición Oponer. Completar. Desplegar. Obras elementales de tiempo y narración. Con obra de Carmen Jacobo, Florentino Ibarra, Kees Ouwens, Marco Antonio López Prado, Max Nissenholtz y Rose Honor. Curador, Juan Carlos Jiménez Abarca

Centro Cultural Clavijero. Octubre 2023–febrero 2024