Por: Juan Carlos Jiménez Abarca
Toma un dulce y entra.
Aquí la incertidumbre ha sido la guía, la directriz fundamental de la experimentación. Con apenas un boceto preliminar en mano –como mapa sin rutas completas o un diagrama de flujo con ramas por definir– y una nube densa de emociones sobre los hombros, Candy Man ha dispuesto todos los elementos de este proyecto pictórico en un formato amplio, envolvente y cromático. Describe el montaje de un laboratorio donde se sintetizan sustancias y afectos para la obtención de un extracto (una gota-esencia), mediante purificación y catarsis. Se trata de una metáfora vital que condensa emociones y procesos personales latentes.
En el universo iconográfico de Candy Man, los objetos están animados y muestran actitudes a través de las capacidades expresivas de los ojos y la boca: enojo, culpa, tristeza profunda, la ligereza de la alegría se hacen presentes en el instrumental que nos mira, comunicándose con un lenguaje callado e intenso.





La pintura es un diagrama que distribuye nodos y relaciones experimentales orientadas por la intuición, la confianza en el proceso y las propias capacidades, en la búsqueda de un efecto liberador y transformador cuya ruta no es conocida desde un inicio. Rige sobre ella un principio de incertidumbre, la composición y el resultado final fueron elementos relegados a un segundo plano. El boceto se remonta a un diseño inconcluso con una data de 13 años (medida con la que Candy Man establece el tiempo de su carrera profesional), por ello manifiesta una actitud auto-arqueológica, de interrogar por el origen, del por qué y dónde comenzó todo.



La invitación a comer un caramelo mientras se visita esta sala tiene la intención de provocar un espejo entre la imagen y el cuerpo, para compartir la sensación consciente de saborear un dulce: evoca un lugar imaginario y seguro, desconectado de la realidad por un instante, un sitio interior y privado de calma y bienestar. En el reconocimiento y abrazo de esa esencia –la gota que representa los motivos y sentidos imprescindibles de nuestra vida– está nuestro futuro.
Toma un dulce y entra.
Candy Man es egresada de la Facultad Popular de Bellas Artes (FPBA) de la UMSNH. Cuenta con exposiciones individuales y colectivas en Estados Unidos, Australia, Cuba, Rusia, Oaxaca, Zacatecas y Michoacán.
Es cofundadora de la marca de diseño Sugar Sugar, con la cual ha participada en diversas ferias de diseño en distintos estados del país. Es fundadora del espacio creativo Conejo Blanco, en Morelia, en el que funge como gestora de más de 40 artistas, niñas y niños con intereses creativos. Además, promueve el trabajo de mujeres creadoras con el Colectivo Ilustradas.
Laboratorio de los impredecible de Candy Man fue un proyecto de Gran Formato en el Centro Cultural Clavijero, Sala 5. Octubre – diciembre 2023



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